Merindad de valdeporres
Hecho a mano desde el corazón de Las Merindades
En Aupa Vidrio trabajo cada pieza en mi taller de Villavés, un pueblo pequeño de la Merindad de Valdeporres. Aquí el ritmo es tranquilo y me permite trabajar el vidrio con calma. Soplo y fundo cada creación a mano, sin moldes, por eso no hay dos iguales. Son piezas únicas, hechas despacio y con la dedicación que requiere este oficio.
De las marionetas al vidrio
Cómo empezó todo
Antes de dedicarme al vidrio hacía marionetas y viajaba por ferias para venderlas. En una de esas ferias vi por primera vez a un chico trabajando con un soplete. Me llamó la atención al instante. Ese fue el primer momento en el que pensé que quería aprender este oficio.
Más adelante tuve la oportunidad de apuntarme a varios cursos en la Granja de San Ildefonso, en Segovia. Hice dos cursos de iniciación y ahí supe que esto era lo mío.
Quise seguir formándome y busqué maneras de aprender más en profundidad.
Viajé a Murano con la idea de poder trabajar como aprendiz, y después solicité una beca para estudiar en Francia. Así que en 1999 me fui tres meses a Vannes-le-Châtel, a la Escuela de Artistas Vidrieros, donde hice una iniciación a distintas técnicas del vidrio. Fue un momento clave en mi camino.
Años después, en una feria, di con un pequeño taller que fabricaba hornos de gas para soplado. Encargué uno y pude volver a hacer piezas sopladas, algo que siempre había tenido en mente retomar.
Tiempo más tarde me reencontré con mi maestro de La Granja y estuve con él en clases personalizadas. Me enseñó nuevas formas de trabajar, como preparar moldes con madera y materiales orgánicos - raíces, piñas u otros elementos naturales - que dejan texturas muy características en el vidrio.
Desde entonces, esa forma de combinar técnica y naturaleza se ha vuelto parte importante de mi manera de trabajar.
Llegada a Villavés
Nacimiento de Aupa Vidrio
En el año 2000 me mudé a Villavés y fundé Aupa Vidrio junto a Nacho Tamayo.
Recuperamos una casa antigua de piedra y la convertimos en vivienda y taller.
Al principio trabajábamos la técnica Tiffany: lámparas, portavelas, portalápices y joyeros. Poco después compré un horno y empecé a aprender fundido por mi cuenta. Fue un proceso lento, con muchas pruebas y bastantes piezas rotas, porque es difícil ajustar la curva de horneado al tipo de vidrio.
Empecé usando vidrios de colores de cristalería, luego vidrio catedral que era económico, y más tarde encontré una empresa en Alicante que fabricaba buen vidrio para fundir. Fui probando materiales, temperaturas y formas de trabajar hasta que encontré mi propio método.
El fundido se convirtió en una parte importante de mi trabajo: platos, figuras, piezas decorativas y, con el tiempo, joyería y botellas.
Pequeñas piezas con carácter propio
Joyas de vidrio y colaboraciones
Empecé a trabajar con joyas en 2010. Por aquel entonces llevaba mis piezas a las ferias y me di cuenta de que la gente se detenía mucho en los pendientes y colgantes de vidrio fundido. Gustaban por los colores, por los reflejos. Esa buena respuesta me animó a seguir y a dedicar más tiempo a esta parte del trabajo.
Con los años he ido creando distintas colecciones de pendientes y colgantes, todas hechas en vidrio fundido. Juego con mezclas de colores y con opalinas para conseguir tonalidades que cambian según la luz. Me gusta que cada pieza tenga su propia luminosidad y que no haya dos iguales.
Para algunas de las piezas colaboro con joyeras profesionales. Ellas trabajan la plata y yo encajo el vidrio fundido, lo que da como resultado piezas más completas y cuidadas. También hago alfileres, pulseras y pequeños accesorios, siempre manteniendo la parte artesanal y el carácter único del vidrio.
Taller & tiendas
Dónde encontrarme
Trabajo desde mi taller en Villavés, Valdeporres, vendo directamente en la tienda del pueblo y participo en tres ferias al año, en verano y en Navidad, por el norte de España.
En 2023 abrí una pequeña tienda en Puentedey, en una antigua panadería que restauré para mostrar mis piezas.
C. Real, 16, 09557 Villavés, Burgos
En la carretera de Puentedey, Burgos, justo al lado del Bar la Montañesa